lunes, 17 de septiembre de 2012

Arachne


En tiempos más simples, cuando los dioses caminaban entre los hombres, había una tejedora, la mejor de todas, cuya habilidad sin igual para elaborar tejidos no tenía rival debido a sus elaborados trabajos y la rapidez con la que los completaba. Pero cuando se  corría el rumor de que su prodigiosa habilidad rivalizaba e incluso con la de los dioses, Atenea, la diosa de la sabiduría, consideró que esa era la gota que rebosó el vaso, y siendo ella también una tejedora bastante habilidosa, decidió enfrentar a Arachne en un desafío de tejido.  Durante la competencia, los dedos de ambas se desdibujaban por la velocidad con la que tejían, y pese a que ambas eran prodigiosas, Arachne venció a la diosa terminando  el tejido primero con algunos segundos de diferencia. Atenea consideró que, tras la arrogancia de la tejedora merecía un correctivo, pues nadie que osaba burlarse de los dioses podía quedar sin castigo. Así Arachne quedó convertida de la cintura para abajo en un ser de ocho patas capaz de crear su propia tela para tejer para siempre, pero más que un castigo, es una lección de humildad.

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