Las
arenas del desierto ocultan recipientes con seres mágicos dentro, como
contenedores de un ser elemental con la capacidad de conceder deseos a quien lo
encuentra. La razón por la que están atrapados dentro es incierta, pero todo
apunta a que son creados a partir de los elementos y encerrados en anillos,
botellas o lámparas para purgar males. Dejados al azar por ahí, los djinn, o
genios son de naturalezas variables, desde graciosos y burlones hasta malvados
y extremistas. Pero no importa si son malos o buenos, todos deben obediencia a
quien los encuentra. Asimismo han de conceder los deseos de su amo, sin
chistar, y sin derecho a opinar acerca de qué tan literal puede o debe ser el
deseo. ¿Deseas ser el centro de atención y que todos te admiren? Bien, el djinn
podría convertirte en una celebridad o en una estatua en una plaza pública. Las
posibilidades de que de una u otra forma tu deseo se conceda tal como quieres
son impredecibles cuando tratas con un
djinn, así que cuidado con lo que deseas.

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